miércoles, 5 de junio de 2013

Treinta segundos. Un presente perenne.

*Cerebrum

Henry Gustav Molaison, ó HM como neurocientíficos le nombraban a fin de  proteger su privacidad en vida, es considerado uno de las personas más famosas en el rubro de la psicología.
Henry Molaison nació en Hartford, Connecticut. Tres de sus primos (por el lado paterno) tuvieron epilepsia. Permanece sin elucidar si un trauma craneal a la edad de 7 años fue causal de crisis de ausencia en Henry a la edad de 10 años, que 6 años después se convirtieron en tónico-clónico generalizadas. Esto representó un verdadero problema, ya que no era posible controlarlas con medicamentos anticonvulsivantes. Por ende, HM fue referido con William Beecher Scoville, un neurocirujano del hospital Hartford quien le realizó una resección bilateral del lóbulo temporal el 23 de agosto de 1953. Todo el tejido cerebral medial al asta temporal de los ventrículos laterales fue removido, incluyendo el uncus, la amígdala e hipocampo.
Porciones resecadas en el cerebro de HM
En efecto, este procedimiento le otorgó a HM un "descanso" en frecuencia de crisis convulsivas (1-2 por año) pero le dejó con una severa falta de memoria (amnesia anterógrada). Scoville escribió: "después de la operación este joven no pudo reconocer al personal del hospital o encontrar el camino hacia el baño y parecía no recordar nada desde el día antes de ser intervenido quirúrgicamente". Además de todo, presentaba fallos parciales en amnesia retrógrada.
Informado por Scoville, Wilder Penfield (en efecto, el que ideó la representación pictórica de las divisiones anatómicas de la corteza motora primaria y la somestésica primaria -movimiento e intercambio sensorial, respectivamente- en un homúnculo), envió a Brenda Milner, psicóloga a evaluar al paciente. HM se volvió una celebridad, después de la publicación "Loss of recent memory after bilateral hippocampal lesions" publicada por Scoville y Milner en Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry en 1957. Éste, fue uno de los artículos científicos más citados en el rubro, con 1744 citaciones para el año 2001 y que puedes revisar en el siguiente link
La psicocirugía era popular en los Estados Unidos, a principios de los años 50. El artículo da los resultados de pruebas formales de memoria e inteligencia en nueve pacientes que habían sido sometidos a resección bilateral del lóbulo temporal media. Ocho en cada 9 operaciones de este tipo fue llevada a cabo en pacientes con psicosis (esquizofrenia o trastorno bipolar), asegurando, de acuerdo a Scoville y Milner "los posibles efectos benéficos que una lobotomía frontal pudiera tener, evitando efectos secundarios adversos"
En tres casos (incluido HM), se observó deficit de memoria severo después de la cirugía, pero en los pacientes psicóticos no fue reconocido inmediatamente "debido a su estado emocional perturbado". Los autores concluyeron que "la resección del lóbulo temporal medial en el hombre, resulta en defectos en memoria reciente cuando la resección es extensa para tomar porciones del hipocampo anterior y giro parahipocampal".
Aproximadamente 100 investigadores consecuentemente estudiaron la pérdida de memoria en HM. Miler, en 1968 escribió:
The answer lies in the “purity” of the
memory disorder and its known
dependence on a rare surgical
procedure, bilateral temporal lobe
resection, which is not likely to be
repeated because of the evident risk to
memory in such a lesion.
Estos estudios revelaron el papel de estructuras mediales del lóbulo temporal en la memoria a largo plazo declarativa (recolección conciente de hechos y eventos) y adquisición de conocimiento semántico nuevo. Dado que su memoria a corto plazo (que dura como máximo 30 segundos) estaba intacta, los científicos concluyeron que esto no dependía en las estructuras 'removidas'. De manera interesante, HM podía adquirir habilidades motoras, implicando un tipo distinto de mecanismo de memoria.
HM no sabía su edad y era incapaz de adquirir nuevo vocabulario. Su amnesia retrógrada se extendió hasta remontarse cuando el tenía 16 años. Parecía contento todo el tiempo y raramente se quejaba de algo, incluyendo dolor, hambre y sed (que podría haber sido causada por amigdalectomía bilateral). Tampoco mostraba interés en relaciones sexuales y nunca tuvo una novia. Al mismo tiempo, sus habilidades intelectuales permanecieron intactas.  Cuando explicaba a Suzanne Corkin (psicóloga del MIT [Massachusetts Institute of Technology],  que trabajó con HM por 45 años) porqué no podía seguir su sueño de ser un neurocirujano, HM decía que usaba lentes y que la sangre proveniente de las cirugías, podía obstaculizar su visión, causando daño en el paciente. ¿Paradójico, no es así?
Su memoria topográfica fue también preservada. Era capaz de dibujar con precisión el plano del búngalo donde vivía con sus padres desde 1958. En 1974, HM y su madre, se mudaron con un pariente, una enfermera que podía hacerse cargo de él en casa. En 1980, fue transferido a un asilo en Windsor Locks, Connecticut, pasaba el tiempo mirando el televisor y haciendo crucigramas. Tenían que recordarle que se afeitara, comiera, cepillara sus dientes y se peinara. Su movilidad era reducida por atrofia cerebral difusa y osteoporosis como resultado de su tratamiento con fenitoína. Murió de fallo respiratorio a la edad de 82 años.


Corkin, la psicóloga que acompañó y dedicó su vida al estudio del caso de Henry cuidó que se lo respetara en su total integridad de ser humano y era solícita al realizar escrutinio de científicos que pretendían acercarse a Henry. Fue sujeto a miles de estudios, y pruebas de los cuales no guardaba ningún recuerdo. Corkin, le saludaba cada mañana y el apacible y tranquilo Henry le respondía como si fuera la primera vez que la viera.
El cerebro de Henry, fue cuidadosamente extraído y preservado en parafina, se hicieron 2401 cortes para su posterior análisis y que se encuentran a disposición del investigador que tenga una causa científica válida que lo justifique. Scoville, el neurocirujano siempre se refirió a su procedimiento como un "trágico error", sin embargo esta lamentable pérdida de una memoria humana, ha ayudado a comprender mecanismos y aplicar terapias para pacientes con enfermedades similares.
BMJ 2009;338:b968